martes, 15 de diciembre de 2015

PI

"El número 3,141592.. es el símbolo del cociente entre la circunferencia y su diámetro y representa, por lo tanto, una de las formas geométricas más perfectas. Se trata de un número irracional, con un número infinito de cifras decimales, de las que se han calculado ya varios millones usando superordenadores.

El número pi está presente en la naturaleza. Por ejemplo, Hans-Henrik Stolum, geólogo de la Universidad de Cambridge, calculó la relación entre la longitud real de los ríos, desde el nacimiento hasta la desembocadura, y su longitud medida en línea recta, y descubrió que la relación es aproximadamente 3,14. 

Si multiplicamos el diámetro del pie del elefante por dos veces Pi, el resultado obtenido es la altura del animal. Otro dato curioso: la altura de la pirámide de Keops dividida por su base da como resultado este número irracional. "

Es el origen de las medidas, es la quintaesencia de nuestro universo dinámico, es el símbolo numérico de la energía creadora, sostenedora y destructora que rige la naturaleza en todos sus planos. Es uno de los Números Sagrados, el que expresa la irrupción del espíritu en la materia, o la cristalización en formas de lo indefinido, la relación entre lo conocido y lo desconocido (entre lo uno y lo otro), entre lo limitado y lo ilimitado, entre el Ser y el Existir, entre la unidad y la multiplicidad, entre lo permanente y lo efímero, lo homogéneo y lo heterogéneo, entre el Hombre material y el Hombre espiritual, entre lo curvo y lo recto. 









Nada es casualidad... Y es que tú eres el origen de mis medidas, pero también de mis no-límites y mi expansión. 
Eres mi universo dinámico, mi energía creadora... Quien expande mis risas, las crea y las transforma. Mi felicidad, mi locura, mi cordura, quien la sostiene y la destruye. De arriba a abajo, de abajo a arriba... Puro descontrol, serenidad y al mismo tiempo, irracionalidad. 

Eres lo sagrado, lo que habita en mi templo, la materia que me hace percatarme de que estás, y de que me tocas, y de que tus abrazos son de verdad... Pero al mismo tiempo el espíritu que les da sentido, lo trascendental, lo que no se ve y va todavía mas allá, lo que no se palpa pero se siente y quema, y enfría, y gusta y estremece. 

Tú irrumpes constantemente en lo correcto, en lo establecido, en las normas de una vida que no quiero... Y oh dios, no dejes de hacerlo nunca. 

Eres la tranquilidad de lo conocido, pero también las estúpidas e irrefrenables ganas de conocer aquello que no se sabe ni se ha visto. Eres sencillamente eso: el descubrimiento, el regalo, la sorpresa, el misterio. 

Quien convierte las curvas en rectas, y las rectas en curvas. Lo que permanece y la belleza de lo efímero.

Eso soy yo también cuando encajamos, y cuando conectamos... Es lo que somos: un número loco, contradictorio y perfectamente pensado para existir... Para existir y darle sentido a todo.


martes, 11 de agosto de 2015

Llegó el momento de dejarse llevar.
De subir el volumen de esa canción, coger la polvorienta guitarra y desoxidar los dedos. Y de soñar, bajar los párpados y sentir que se mojan, que se inundan, y con ellos tú sonrisa que permanecía seca de emociones. Llegó el momento de sentir la propia sal.

Ha llegado la hora de estar sola. De romper la burbuja que te acompañaba y de dejar pasar aquello que podía llegar a romperte. Sin miedo, abrazando esa fragilidad.

Ha llegado el momento de colorear las paredes. De colorear tú vida. Aunque sean colores oscuros y efímeros.

Llegó la hora de vibrar contigo misma. De sentir que la piel se eriza y que esa sensación  la estás provocando tú. Cargada de sentimientos, de llanto y de risas tristes.

De dejar que los huesos descansen, de derretirte y gritar que lo intentarás una vez más.

Ha llegado el instante de ser, de susurrar, de tocar y no reconocerse. De escribir al azar, sin más sentido del que le des. Sin que nadie entienda, sin que exista un motivo.

Llegó el momento.


lunes, 22 de junio de 2015

Sentada en lo alto de aquella colina, me percaté de que el lugar en el que me encontraba no era tan desagradable como siempre había experimentado.  El bullicio, el calor abrasador y el crujir de las plantas estaban presente, si, ¡ lo estaban ! Pero al mismo tiempo que estaban, también parecían muy lejanos. Estaba envuelta por una sutil brisa que me abrazaba con delicadeza, como si mi cuerpo estuviera envuelto por una burbuja invisible e infranqueable. Una burbuja que separaba la angustia de la calma. Y en ese lado me encontraba yo, en el lado de la eterna tranquilidad.

Observando el inmerso horizonte azul, de repente mis manos relajadas se despertaron. Algo muy suave y agradable las buscaba, y entonces me di cuenta de que no estaba sola.

Aquella burbuja, aquel mundo paralelo, aquel pequeño universo, eras tú. Y entonces supe que tenías el poder más hermoso de todos... el de convertir cualquier lugar y momento en un paraíso único. Qué afortunada era al estar a tú lado. Qué afortunada al poder mirarte a los ojos. Unos ojos que parecían esconder el bosque más fresco y la naturaleza más salvaje. La esperanza.

Te vi adentrándote en la inmensidad del mar. Mientras tú disfrutabas y dejabas morir tus miedos, yo cogí tu pequeña libreta y, sin esforzarme en buscar las palabras adecuadas, éstas comenzaron a brotar solas. Es muy fácil crear poesía. Nacía de ti, yo sólo la inmortalizaba.

Sonreí observando cómo los rayos del sol entraban en tú cuerpo y el agua purificaba tú ser. Me recordaste a una ola más, una de entre tantas que te rodeaban. Eras parte de un " todo " increíble... y, a pesar de ser una parte más, una ola en la inmensidad, eras y eres la más especial. Aquella que de entre todas, trae algo inolvidable, un tesoro y un sentimiento inigualable. La ola que trae la calma, la pieza que encaja, la luz que ilumina.

Nunca podré alejarme de aquello que me da la vida. Nunca podré alejarme de ti.

Sé siempre tú.




martes, 9 de junio de 2015

Llega rápido y mira cómo los perros devoran mis entrañas.
Llega rápido y verás cómo un cuerpo de luz neón cae, decora la ciudad, y nadie se entera.
Entiende que siempre me han gustado las caídas, que nada importa cuando sabes que el precipicio es seguro.
Y al caer, tu mundo renace para que vuelvas a habitarlo. Y vuelves a caer, tu mundo germina,  los árboles   pequeñitos   aprenden a mover sus hojas con el viento.
Y los perros aprenden a ladrar,  y entregas tus ojos a la luz del sol, y te miras caer.

Llega rápido, antes que haya un big bang dentro de mi cuerpo y la gente diga que volé mi cabeza.
Llega rápido para que entiendas que si exploto no pude evitarlo. No fue que me haya volado la cabeza, es que la cabeza me voló sin remedio.

Llega rápido, por última vez deja que tu vestido se levante mientras bailas y canto.
Caminaré en el país de mariposas que tienes en el hombro izquierdo, esta vez saldrán volando y me iré con ellas ... 

Para hacer la isla flotante que lleves pegada entre los ojos, como una bala que no termina por destruirte pero siempre te está dando.

En este momento deberías verme, mi rostro es un jardín donde juegan niños enfermos.
Un avión vuela en mi cabello, sus pasajeros son el abecedario con el que escribo las cartas que te hacen sonreír.
Sonríe.
Sonríe antes del ¡Bang!

Algo de mi cuerpo quedará suspendido entre las nubes, algo de mi cuerpo alumbrará tu corazón.
Y mañana, cuando vayas por la calle y tu vestido se levante con el viento, sabrás que sigo cantando, que explotó mi cabeza y restos de ella se pegaron al sol.
Los rayos del sol tocarán tus labios, algo de mí renacerá en tus labios.

Cierra los ojos.
Despierta.
Estará amaneciendo.


.

lunes, 5 de enero de 2015

" De golpe todo se convirtió en cenizas. Las galaxias de colores pasaron a ser polvo, una arena negra y espesa sin atisbo alguno de vida. 
Las estrellas se desintegraron en segundos. Años que no vimos pasar. 

Ríos de magia corrieron por el firmamento. Ríos efímeros, dulces e inalcanzables. Ríos que iluminaron nuestros ojos y se perdieron en la nada. Centellas de fuego que luchaban por acorralar la oscuridad. Lazos serpenteantes de pura vida que encendían el universo... 

Explosiones, infinitas explosiones de gritos, arañazos en la espalda y miradas brillantes. De aquello que casi parecía más que amor y que casi podría haberse definido. 

Después de eso... sólo silencio. Un silencio sepulcral que invitaba a la locura. El silencio de abrir los ojos, el silencio de tocar el suelo, de pisar y no estar lejos, el silencio de andar y no volar. El silencio de los días que pasan, de las horas intactas que se parecen a las anteriores, y las anteriores a las de después... 

El silencio de la muerte en vida que espera a morir del todo. "