"El número 3,141592.. es el símbolo del cociente entre la circunferencia y su diámetro y representa, por lo tanto, una de las formas geométricas más perfectas. Se trata de un número irracional, con un número infinito de cifras decimales, de las que se han calculado ya varios millones usando superordenadores.
El número pi está presente en la naturaleza. Por ejemplo, Hans-Henrik Stolum, geólogo de la Universidad de Cambridge, calculó la relación entre la longitud real de los ríos, desde el nacimiento hasta la desembocadura, y su longitud medida en línea recta, y descubrió que la relación es aproximadamente 3,14.
Si multiplicamos el diámetro del pie del elefante por dos veces Pi, el resultado obtenido es la altura del animal. Otro dato curioso: la altura de la pirámide de Keops dividida por su base da como resultado este número irracional. "
Es el origen de las medidas, es la quintaesencia de nuestro universo dinámico, es el símbolo numérico de la energía creadora, sostenedora y destructora que rige la naturaleza en todos sus planos. Es uno de los Números Sagrados, el que expresa la irrupción del espíritu en la materia, o la cristalización en formas de lo indefinido, la relación entre lo conocido y lo desconocido (entre lo uno y lo otro), entre lo limitado y lo ilimitado, entre el Ser y el Existir, entre la unidad y la multiplicidad, entre lo permanente y lo efímero, lo homogéneo y lo heterogéneo, entre el Hombre material y el Hombre espiritual, entre lo curvo y lo recto.
Eres lo sagrado, lo que habita en mi templo, la materia que me hace percatarme de que estás, y de que me tocas, y de que tus abrazos son de verdad... Pero al mismo tiempo el espíritu que les da sentido, lo trascendental, lo que no se ve y va todavía mas allá, lo que no se palpa pero se siente y quema, y enfría, y gusta y estremece.
Tú irrumpes constantemente en lo correcto, en lo establecido, en las normas de una vida que no quiero... Y oh dios, no dejes de hacerlo nunca.
Eres la tranquilidad de lo conocido, pero también las estúpidas e irrefrenables ganas de conocer aquello que no se sabe ni se ha visto. Eres sencillamente eso: el descubrimiento, el regalo, la sorpresa, el misterio.
Nada es casualidad... Y es que tú eres el origen de mis medidas, pero también de mis no-límites y mi expansión.
Eres mi universo dinámico, mi energía creadora... Quien expande mis risas, las crea y las transforma. Mi felicidad, mi locura, mi cordura, quien la sostiene y la destruye. De arriba a abajo, de abajo a arriba... Puro descontrol, serenidad y al mismo tiempo, irracionalidad.
Eres lo sagrado, lo que habita en mi templo, la materia que me hace percatarme de que estás, y de que me tocas, y de que tus abrazos son de verdad... Pero al mismo tiempo el espíritu que les da sentido, lo trascendental, lo que no se ve y va todavía mas allá, lo que no se palpa pero se siente y quema, y enfría, y gusta y estremece.
Tú irrumpes constantemente en lo correcto, en lo establecido, en las normas de una vida que no quiero... Y oh dios, no dejes de hacerlo nunca.
Eres la tranquilidad de lo conocido, pero también las estúpidas e irrefrenables ganas de conocer aquello que no se sabe ni se ha visto. Eres sencillamente eso: el descubrimiento, el regalo, la sorpresa, el misterio.
Quien convierte las curvas en rectas, y las rectas en curvas. Lo que permanece y la belleza de lo efímero.
Eso soy yo también cuando encajamos, y cuando conectamos... Es lo que somos: un número loco, contradictorio y perfectamente pensado para existir... Para existir y darle sentido a todo.

*____*!! Viendo vídeos de las Rous Baltron estaba, tan intensos y pasionales, danzas, pinturas, emociones, rituales, naturaleza... Y luego te leo a ti y encuentro todo el fuego del vídeo condensado en un texto. Nunca dejes de arder.
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