Llega rápido y mira cómo los perros devoran mis entrañas.
Llega rápido y verás cómo un cuerpo de luz neón cae, decora la ciudad, y nadie se entera.
Entiende que siempre me han gustado las caídas, que nada importa cuando sabes que el precipicio es seguro.
Y al caer, tu mundo renace para que vuelvas a habitarlo. Y vuelves a caer, tu mundo germina, los árboles pequeñitos aprenden a mover sus hojas con el viento.
Y los perros aprenden a ladrar, y entregas tus ojos a la luz del sol, y te miras caer.
Llega rápido, antes que haya un big bang dentro de mi cuerpo y la gente diga que volé mi cabeza.
Llega rápido para que entiendas que si exploto no pude evitarlo. No fue que me haya volado la cabeza, es que la cabeza me voló sin remedio.
Llega rápido, por última vez deja que tu vestido se levante mientras bailas y canto.
Caminaré en el país de mariposas que tienes en el hombro izquierdo, esta vez saldrán volando y me iré con ellas ...
Para hacer la isla flotante que lleves pegada entre los ojos, como una bala que no termina por destruirte pero siempre te está dando.
En este momento deberías verme, mi rostro es un jardín donde juegan niños enfermos.
Un avión vuela en mi cabello, sus pasajeros son el abecedario con el que escribo las cartas que te hacen sonreír.
Sonríe.
Sonríe antes del ¡Bang!
Algo de mi cuerpo quedará suspendido entre las nubes, algo de mi cuerpo alumbrará tu corazón.
Y mañana, cuando vayas por la calle y tu vestido se levante con el viento, sabrás que sigo cantando, que explotó mi cabeza y restos de ella se pegaron al sol.
Los rayos del sol tocarán tus labios, algo de mí renacerá en tus labios.
Cierra los ojos.
Despierta.
Estará amaneciendo.
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