Me gustaría poder mirar al cielo, sonreirle y susurrarle en voz baja que me alegra saber que siempre brilla algo allí arriba cuando aquí está nublado, cuando la contaminación y el color gris lo inundan todo.
Me gustaría darle las gracias por poder contemplarlo, por poder perderme en cada estrella cuando necesito volar lejos de aquí.
Me gustaría coger las dos monedas olvidadas en mi bolsillo desde hace tiempo, saborear un batido de chocolate y cerrar los ojos en cada trago, gritándole a la nada que me siento afortunada de poder experimentar miles de sabores. Mezclarlos, probarlos.
Me encantaría poder comprar un trozo de algún vicio, fumar en alguna colina silenciosa y repetirme que también esos pequeños golpes son necesarios, que puedo disfrutar del dulce placer de regalarle al cuerpo algo que le haga olvidar.
Me gustaría observar el horizonte, sorprenderme de lo maravilloso que es adentrarse en la vida de cualquier persona y hacerle creer que su día a día puede ser la historia y batallas de un cuento fantástico.
Me gustaría olvidarme de la política, de los miedos, de aquellos que condicionan el futuro, olvidarme de que es importante conocer como vive el mundo, como lo castigan y lo torturan a su antojo.
Me gustaría, entonces, dejar la lengua correr, hablar sobre las locuras posibles, escuchar el viento, recordar que la vida es breve y que en vez de estar cabizbaja puedo alzar la mirada, escuchar una preciosa risa y contagiarme sin miedo.
Me encantaría sentir la cafeína en las venas, disfrutar de ser más fuerte que el sueño e imaginar los millones de lugares donde un abrazo puede iluminar la oscuridad, donde un beso puede vencer la incertidumbre y ser dueño de un nuevo comienzo.
Me gustaría compartir cada mínimo momento contigo. Saber que es posible.
Me gustaría no estar desfalleciendo mientras esos instantes se esfuman. Como un libro a medias q se cierra y desaparece en el olvido.
Es lo mejor que he leído hasta ahora. Así de contundente. Parece que el corazón haya hecho gimnasia últimamente y ahora se pueda estirar más que nunca, porque todo lo que has puesto suena a que procede directamente del corazón.
ResponderEliminar*GRAN corazón
Es justo así. Me siento mejor que nunca y al mismo tiempo todo ese cúmulo de deseos parece explotar solo dentro de mi, nada sale al exterior. Supongo que el tiempo abrirá poco a poco una grieta indolora que haga salir todo lo que tengo que dar.
ResponderEliminarGracias por pasarte!